domingo, 13 de septiembre de 2015

LA MANIFESTACIÓN DEL FLUIR EN LA MONTA NATURAL



















LA MANIFESTACIÓN DEL FLUIR EN LA MONTA NATURAL

En la monta natural podemos experimentar de manera concreta el fluir de la naturaleza, del movimiento y  de la vida, y por otra parte verificar como nuestras creencias y prejuicios resultan verdaderos bloqueos para este fluir.  
Csikszentmihalyi  denomina «fluir» a un estado de conciencia casi automático, sin esfuerzo, aunque sumamente concentrado en el que se consigue un desempeño óptimo. La persona que entra en este estado, muestra perfecto control de lo que está haciendo y sus respuestas se ajustan a las exigencias dinámicas de la tarea, no se preocupa de cómo está actuando, la motivación proviene del placer del acto mismo, la conciencia se funde con el hacer.
En el fluir entramos a  un estado de concentración y auto-olvido que trasciende al miedo y al aburrimiento. Estamos tan involucrados en la actividad, que se vuelve espontánea y dejamos de sentirnos independientes de su dinámica. La neguentropía psíquica, o el fluir, denota un estado ordenado de conciencia, emociones positivas y la capacidad para dedicarse a una actividad intencional.
 La autoconciencia desaparece: la conciencia del «yo »es una carga para el proceso del ser, «en el fluir estamos demasiado absortos en lo que estamos haciendo para preocuparnos de proteger el ego.»
El sentido del tiempo desaparece: en el fluir olvidamos el tiempo, las horas pasan en lo que parecieron sólo minutos. El tiempo depende de la experiencia por la que estamos pasando.
La actividad se hace «autotélica»: disfrutamos de la experiencia, cuando encontramos lo divertido de lo que estamos haciendo, sea lo que sea. «autotélica» es una palabra griega que significa un fin en sí mismo, no hay un fundamento ni económico, social o racional, solo disfrutamos lo que estamos haciendo. Entonces  es posible, con la práctica, el cultivo de una personalidad autotélica, capaz de convertir las amenazas potenciales en desafíos agradables.
En el estado de flujo, existe una relación precisa entre las zonas activas y las exigencias de la tarea. En este estado, incluso el trabajo difícil puede resultar refrescante o reparador, en lugar de agotador.
Para entrar en este estado de flujo es necesario cumplir ciertas premisas:
·        Concentrarse o enfocarse intencionadamente en la tarea a realizar, «la concentración elevada es la esencia del estado de flujo.»
·        Centrar la atención para entrar en el estado de flujo, esto es  focalizar la atención.  requiere práctica, pero cuando éste se consigue, las distracciones externas se interrumpen y la entropía psíquica se transforma en negentropía. Se trata de serenarse y concentrarse en la tarea, cuando la concentración se consolida disminuye la turbulencia emocional y lo difícil comienza a resultar fácil. «Cuando una persona está ocupada en una actividad que capta y retiene su atención sin esfuerzo, su cerebro se tranquiliza en el sentido que produce una disminución de la excitación cortical.»
·        La motivación se consigue a través de desafíos creativos, cuando la persona encuentra una tarea para la que tiene habilidades y se compromete en ella a un nivel que en cierto modo pone a prueba su capacidad. Con la práctica el fluir va re-ordenando la conciencia, y comenzamos a tener más control sobre nuestra energía psíquica.
Entrar en este estado de fluir a través de la monta natural recreativa, implica soltarse, dejarse llevar por los movimientos del caballo, no poner resistencia, eso es no apretarse, ni agarrarse,  esta es la única forma de responder a las reacciones naturales del caballo, de conectarse y unirse a él, para ir formando el binomio. Hablamos de aceptación y confianza.  Por esto es que debe haber un desprendimiento de la actividad mental y de la influencia de todo contenido psico afectivo que bloquee el fluir. En el marco de la monta natural este fluir tiene relación con nuestra postura corporal y con la actividad motriz de nuestro cuerpo durante el  proceso de monta, fluir en este caso será estar flexibles, relajados y atentos a los movimientos del caballo, reaccionando a ellos de manera espontánea, irreflexiva y consientes. El estado de flujo o el fluir tiene un doble efecto, uno, nos permite dejar atrás nuestros miedos y prejuicios y dos nos obliga a ir a hacia nuestros  miedos y prejuicios para llegar al estado de fluir. Aquí se da algo interesante, nos concentramos en la tarea, pero nuestra atención se focaliza en todo lo que está sucediendo, con nosotros, con el caballo, con el entorno, comenzamos a percibir lo que nos rodea como un todo relacionado y en interacción, comenzamos a fluir.

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